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Juvenil

Llega marzo, trayendo consigo un sol brillante, vientos frescos de las estaciones cambiantes y recuerdos inolvidables de la juventud. Es el mes de la pasión, de los corazones llenos de vitalidad. En cada camino de pueblo, en cada esquina, en cada obra en construcción, en cada escuela… por todas partes hay huellas.

Báo Bình PhướcBáo Bình Phước24/03/2025

Recordando los días cuando era estudiante de secundaria, marzo fue la época más hermosa para mí. Esas eran las tardes después de la escuela, nos quedábamos en el patio de la escuela, ensayando actuaciones para el día de la fundación de la Unión, preparándonos con entusiasmo para las competiciones para aprender sobre las tradiciones de la Unión de la Juventud Comunista de Ho Chi Minh, o haciendo trabajo voluntario, noches de fogatas, reuniéndonos para cantar canciones de la juventud. En ese momento, simplemente pensé que estas actividades me ayudarían a divertirme y hacer más amigos. Pero después, cuando miré hacia atrás, me di cuenta de que fueron esos años los que me ayudaron a crecer, me ayudaron a entender lo que es el espíritu de equipo, no tener miedo a las dificultades, no tener miedo a las adversidades y poder dedicarme por completo.

Y cuando entré a la universidad, la camiseta verde todavía me seguía, pero en un estado de ánimo diferente. Ya no soy el estudiante inocente que solía ser, pero he comenzado a comprender mi responsabilidad hacia la comunidad. Los viajes voluntarios lejos de casa y el tiempo que paso con otros miembros apoyando a niños en áreas remotas me han mostrado un mundo más grande y me han ayudado a amar más. En aquellos días caminábamos por caminos rojos y polvorientos, a veces embarrados después de la lluvia, pero todos sonreían alegremente. Siempre recuerdo los ojos brillantes de los niños pobres cuando recibían pasteles, libros y bolígrafos nuevos; Recuerdo la imagen del anciano agarrándome la mano con fuerza, con ojos llorosos y un cálido abrazo. Fueron esos momentos los que me ayudaron a darme cuenta de que la juventud no se trata sólo de divertirse sino también de realizar pequeñas pero significativas acciones, de saber vivir para los demás en lugar de pensar sólo en uno mismo.

Hay un recuerdo que nunca podré olvidar. Ese fue el momento en que todo el equipo de voluntarios fue a una remota comuna montañosa del distrito de Bu Dang, donde los empinados caminos de tierra roja hacían que viajar fuera extremadamente difícil. El coche que transportaba al grupo resbalaba constantemente, por lo que todo el grupo tuvo que bajarse del coche y cargar cada bolsa de arroz y cada caja de fideos instantáneos durante kilómetros a pie. Cuando llegamos, todos estábamos exhaustos y sudorosos, pero cuando vimos las sonrisas de la gente local, todo el cansancio desapareció de repente. Juntos reparamos el viejo techo de la escuela, limpiamos y pintamos cada pared descascarada, reconstruimos los escritorios dañados... Por la noche, nos reunimos alrededor del fuego, cantamos canciones familiares, nos contamos un sinfín de historias... En medio de las montañas y los bosques salvajes, de repente me di cuenta de que estaba viviendo los días más hermosos de mi juventud.

En otra ocasión, mis amigos y yo organizamos el programa “Primavera del Amor” para niños pobres. La noche anterior al evento, todo el grupo estuvo ocupado con los preparativos: algunos envolvieron el banh chung, otros decoraron el escenario y otros ensayaron la actuación hasta altas horas de la noche. Al día siguiente, cuando comenzó el programa, esperábamos ansiosamente las reacciones de los niños. Fue fantástico ver a los niños realmente disfrutar y seguir atentamente cada actuación, con los ojos brillantes y la risa resonante. En ese momento, de repente sentí calor por dentro y pensé que todo el esfuerzo que habíamos hecho había valido la pena. Para mí no fue sólo un programa de beneficencia sino también un hermoso recuerdo, una lección de compartir que llevaré siempre conmigo.

El tiempo vuela. De repente, al mirar atrás, me di cuenta de que había tantas cosas que no tuve tiempo de apreciar en el pasado. Cuando era joven, siempre quise crecer rápido, ir lejos, explorar el gran mundo exterior. Pero cuando he llegado lo suficientemente lejos, anhelo regresar a aquellos días de juventud, recorrer caminos familiares con amigos, vivir en la atmósfera bulliciosa de las actividades de grupo.

Algunos dicen que la juventud es como una lluvia: viene y se va muy rápido, pero lo que queda es siempre fresco y memorable. En marzo recuerdo los viejos tiempos, recuerdo la camisa verde de hace años. Sé que no puedo hacer retroceder el tiempo, pero puedo mantener el espíritu de la juventud en mi corazón, para que, sin importar la edad que tenga, seguiré viviendo la vida al máximo, seguiré manteniendo el fuego del entusiasmo, seguiré avanzando con un corazón lleno de la brillante vitalidad juvenil de aquellos años...

Fuente: https://baobinhphuoc.com.vn/news/73/170671/thanh-xuan-ruc-ro


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