Los riñones desempeñan un papel importante en el mantenimiento del equilibrio de líquidos del cuerpo y en la filtración de productos de desecho de la sangre. Cuando estás deshidratado, la cantidad de sangre que fluye a través de tus riñones se reduce significativamente. Para garantizar la eficiencia de la filtración de la sangre, este importante órgano debe trabajar más, según el sitio web de salud Healthline (EE. UU.).
No beber suficiente agua no sólo aumenta el riesgo de infecciones del tracto urinario sino también muchos otros problemas renales, como cálculos renales y enfermedad renal crónica.
Además, una de las principales funciones de los riñones es regular los niveles de electrolitos en el cuerpo. Los electrolitos como el sodio, el potasio y el calcio son importantes para el funcionamiento celular y el mantenimiento del equilibrio de líquidos.
Sin embargo, cuando el cuerpo se deshidrata, este equilibrio se altera. Los niveles de electrolitos en la sangre ya no estarán en niveles saludables. Los riñones tendrán que trabajar más para equilibrar esta concentración de electrolitos.
Además, la deshidratación también provocará una orina más concentrada. Cuando no hay suficiente agua para diluir los productos de desecho en la orina, ésta se concentra. Los síntomas de esta afección incluyen orina con un olor más fuerte y de color amarillo oscuro en lugar de amarillo paja o blanco. Los productos de desecho concentrados en la orina pueden aumentar el riesgo de cálculos renales e infecciones del tracto urinario.
Además, la deshidratación frecuente también contribuye al daño renal. Con el tiempo, la falta de agua dañará los riñones y provocará que dejen de funcionar a niveles óptimos. Varios estudios han encontrado que la deshidratación prolongada puede aumentar el riesgo de desarrollar enfermedad renal crónica. Como resultado, los riñones pueden sufrir daños irreversibles.
No esperes a tener sed para beber agua.
Es importante tener en cuenta que no debes esperar hasta tener sed para beber agua. Los expertos en salud recomiendan beber agua regularmente para mantener el cuerpo hidratado, de modo que los riñones y muchos otros órganos funcionen en su estado óptimo.
Un adulto debe beber al menos 2 litros de agua/día. Sin embargo, esta cantidad de agua no es fija, sino que puede cambiar dependiendo del peso corporal, la intensidad del ejercicio, el clima y algunos otros factores.
Si no nos gusta el agua, aún podemos complementarla con algunos alimentos. Frutas como las fresas, la sandía, el coco y el pepino también tienen un contenido de agua muy alto. Comer platos como sopa, pho, gachas y hu tieu también son formas de hidratar el cuerpo, según Healthline .
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