TS. Nguyen Quoc Hung habló sobre los desafíos y oportunidades y propuso soluciones específicas para promover el desarrollo económico sostenible.
El crecimiento verde y el desarrollo sostenible son políticas importantes y consistentes del Partido y del Estado. El Secretario General To Lam aborda un tema importante sobre la orientación del desarrollo del país: La nueva era del desarrollo, la era del ascenso del pueblo vietnamita; El Secretario General solicitó promover la tecnología estratégica, la transformación digital, la transformación verde, tomando la ciencia y la tecnología, la innovación como principal motor del desarrollo.
Las finanzas verdes se consideran un método importante en el que se centran países de todo el mundo y Vietnam para avanzar hacia un crecimiento verde y sostenible. Según estimaciones del Banco Mundial, Vietnam necesita enormes recursos, alrededor de 368 mil millones de dólares para todo el período de 2022 a 2040, equivalente a 20 mil millones de dólares por año para alcanzar los objetivos de crecimiento verde y transformación verde. Esto requiere mecanismos, políticas y soluciones para movilizar capital nacional y extranjero, promover el desarrollo de mercados financieros verdes y estimular los flujos de capital privado para invertir en sectores verdes. Además de los recursos financieros para el crecimiento verde, como los provenientes del presupuesto estatal o los préstamos y apoyo de otros países o de instituciones y organizaciones financieras internacionales; Para desarrollar el mercado financiero verde, Vietnam necesita desarrollar paralelamente tanto el mercado de capital verde como el mercado de crédito verde.
El periódico Industry and Trade entrevistó al Dr. Nguyen Quoc Hung, vicepresidente y secretario general de la Asociación de Bancos de Vietnam, sobre el tema de la promoción de las finanzas verdes hacia el desarrollo sostenible en Vietnam.
TS. Nguyen Quoc Hung, vicepresidente y secretario general de la Asociación de Bancos de Vietnam |
¿Cómo evalúa el saldo pendiente del crédito verde, así como el número de entidades crediticias que participan en los préstamos en este campo? ¿Cómo se han implementado las actividades de crédito verde por parte de los miembros de la asociación, señor?
El Banco Estado ha sido pionero en la implementación de planes de acción y la aplicación de políticas gubernamentales para promover el crédito verde. Un hito importante es la publicación del Manual de Gestión de Riesgos Ambientales y Sociales, con una hoja de ruta de 15 años, a partir de 2017, creando una base que las instituciones de crédito podrán utilizar como base para préstamos, especialmente en sectores verdes.
Bajo la dirección del Banco Estado, las entidades crediticias han desarrollado de forma proactiva planes internos, completado criterios y procedimientos para incrementar la inversión en proyectos respetuosos con el medio ambiente. Los resultados alcanzados hasta ahora son que 50 instituciones de crédito han participado en la provisión de crédito verde con un saldo total de préstamos pendientes de casi 680 billones de VND, lo que representa el 4,5% del saldo total de préstamos pendientes de todo el sistema. La tasa promedio de crecimiento del crédito verde alcanzó el 22% anual, superior a la tasa de crecimiento general del crédito económico. En concreto, en 2023 esta tasa alcanzó un máximo histórico del 24%.
En el contexto del cambio climático y la necesidad de transición hacia una economía circular, bancos como BIDV, Agribank, Techcombank, VietinBank y VPBank han promovido activamente proyectos verdes. Algunos bancos también invitan a expertos a desarrollar estándares internos para el crédito verde. Por ejemplo, BIDV no sólo es pionero en aportar capital, sino también en difundir el mensaje de protección del medio ambiente desde su marca y sus actividades comunitarias.
Sin embargo, si miramos hacia atrás desde 2017, el número de entidades de crédito que participan en el sector del crédito verde ha crecido fuertemente, pasando de 15 a 50 organizaciones. Esto muestra un cambio de percepción entre las instituciones financieras y la sociedad en su conjunto. Los cambios en los patrones de consumo y producción tras la pandemia de Covid-19 también han contribuido a esta tendencia. Las personas y las empresas prestan cada vez más atención a los productos sostenibles que cumplen con los estándares ambientales, lo que obliga a los bancos a ajustar sus estrategias crediticias para cumplir con los criterios globales.
En el futuro, el sector bancario deberá seguir promoviendo la provisión de capital para áreas como la energía renovable, la agricultura limpia y la economía circular. Desde la producción, el procesamiento hasta el consumo, cada etapa debe garantizar criterios verdes y limpios, cumpliendo con los requisitos sociales. Esto no es sólo una responsabilidad, sino también una oportunidad para que el sector bancario contribuya a alcanzar el objetivo de comprometerse a alcanzar cero emisiones netas para 2050.
Promoción del desarrollo económico sostenible |
Aunque siempre se alienta a los bancos a proporcionar crédito verde, en la reciente sesión de la Asamblea Nacional, la gobernadora del Banco Estatal, Nguyen Thi Hong, admitió que existen muchas dificultades para impulsar el capital en este campo. Desde la realidad de las entidades de crédito socias, ¿puede compartir las dificultades que encuentran los bancos a la hora de implementar el crédito verde, incluido el crédito personal?
La protección de los derechos de los consumidores es una de las tareas más importantes, que requiere atención para garantizar que los productos que compran realmente cumplan con los estándares de calidad y protección ambiental. No podemos confiar únicamente en los compromisos de “limpieza” del producto, sino que debemos tener la confirmación de las autoridades competentes para garantizar la precisión. Por ejemplo, cuando un cliente solicita un préstamo para comprar un automóvil eléctrico o un aire acondicionado de bajo consumo, necesita tener la seguridad de que el producto no solo cumple con los estándares de rendimiento, sino también que los desechos del producto no afectan el medio ambiente. Pero esto no es sólo responsabilidad de las entidades de crédito o de los bancos, sino que forma parte de la estrategia global que ha puesto en marcha el Gobierno.
En particular, la implementación de planes de acción relacionados con la respuesta al cambio climático y la protección del medio ambiente es una de las prioridades en las decisiones del Primer Ministro. Sin embargo, la puesta en práctica de las políticas aún enfrenta algunas dificultades, especialmente en la implementación de mecanismos de apoyo a empresas y consumidores. Para alcanzar estándares de productos ecológicos, las empresas necesitan cumplir requisitos muy altos en términos de costos y tecnología. Los mecanismos de políticas deben ser sincrónicos y eficaces no sólo para ayudar a estas empresas a mantener sus operaciones sino también a crecer de forma sostenible.
Los bancos comerciales tienen un papel enorme que desempeñar en la financiación de proyectos de producción verde y consumo sostenible. Sin embargo, el problema radica en cómo tener políticas financieras razonables para ayudar a la gente a acceder a estos productos, especialmente a aquellos productos amigables con el medio ambiente que al mismo tiempo sean adecuados para la capacidad financiera de los consumidores. Esto requiere una estrecha coordinación entre las entidades crediticias, las empresas y el gobierno para garantizar la viabilidad y sostenibilidad de estos programas.
Además, es importante mejorar los mecanismos de préstamo y los incentivos financieros. Las entidades de crédito necesitan establecer criterios claros y desarrollar procesos internos para apoyar a las empresas y a los consumidores en el acceso al capital. En particular, se necesitan mecanismos de apoyo fiscal y técnico y tipos específicos de políticas para promover la inversión en productos verdes.
En los próximos tiempos, con fuertes cambios en las políticas y la participación activa de las entidades crediticias, creo que habrá programas y estrategias adecuadas para mejorar el acceso a productos respetuosos con el medio ambiente, promoviendo así el consumo sostenible. Sin embargo, para lograr este objetivo no sólo se necesita la participación de las entidades crediticias, sino también la implicación drástica del Gobierno y de los ministerios y sectores pertinentes para construir un ecosistema sostenible para los consumidores y las empresas.
En resumen, la protección del consumidor no se trata sólo de proporcionar productos que cumplan las normas, sino también de sincronizar políticas, mecanismos financieros y gestión ambiental. Necesitamos una estrategia integral en la que todos los interesados tengan responsabilidad y tomen acciones concretas para crear una economía sostenible que proteja el medio ambiente y los derechos de los consumidores.
Para que las finanzas verdes en general y el crédito verde se desarrollen acorde con sus potencialidades y ventajas, a partir de la realidad de las entidades crediticias adheridas, ¿qué recomendaciones tiene para el Gobierno, los organismos estatales de gestión del sector bancario, la protección de los derechos de los consumidores o las propias instituciones de formación?
En realidad, aunque hay muchos documentos, todavía quedan algunas cuestiones por resolver. En primer lugar, propongo que el Gobierno ordene a los ministerios y sectores pertinentes que implementen planes específicos y desarrollen una lista y objetivos claros para los productos ecológicos. Esta lista y estos criterios deben definirse de forma transparente y completa y no pueden quedar en la actual situación de incertidumbre.
Los ministerios y sectores como el Ministerio de Recursos Naturales y Medio Ambiente, el Banco del Estado y el Ministerio de Industria y Comercio también necesitan desarrollar criterios específicos, no sólo regulaciones generales sino que deben cumplir requisitos de transparencia y claridad. Además, es esencial tener una política consistente y uniforme, especialmente en materia fiscal y técnica.
No sólo es un problema para las grandes empresas, sino que también en el sector agrícola y rural se necesitan productos verdes, desde semillas y fertilizantes hasta pesticidas o acuicultura. Estos productos, desde su entrada hasta las técnicas de producción, necesitan criterios claros para garantizar su calidad y origen. Para lograrlo no es posible asignar la responsabilidad a un solo ministerio o rama, sino que se requiere una coordinación sincrónica entre agencias.
Además, la inspección y prueba de los procesos y criterios de los productos ecológicos también deben llevarse a cabo desde la primera etapa, con una estrecha supervisión de las autoridades competentes. El gobierno debe dar instrucciones a los ministerios y sectores para que implementen eficazmente estos planes y, al mismo tiempo, las autoridades locales también deben intervenir para garantizar que los criterios y las listas se implementen a nivel de base.
Igualmente importante es aumentar la concienciación pública. Es necesario organizar programas de comunicación para que la gente comprenda los beneficios de utilizar productos ecológicos y el consumo sostenible. El Gobierno necesita coordinarse con ministerios, sectores, empresas y organizaciones sociales para difundir ampliamente este tema, especialmente en comunidades y pueblos, donde los consumidores pueden no ser plenamente conscientes del cambio en su enfoque hacia los productos sostenibles.
Para lograr este objetivo, propongo también mecanismos de apoyo específicos por parte del Gobierno, como la creación de políticas preferenciales y reducciones de impuestos para las empresas que producen y consumen productos verdes, así como apoyar a las entidades de crédito para que proporcionen préstamos a bajo interés a estas empresas.
Por último, para implementar eficazmente estas estrategias, creo que es necesaria una estrecha coordinación entre los organismos pertinentes, desde el Gobierno hasta los ministerios, las sucursales, las autoridades locales y las instituciones de crédito, para crear un entorno favorable para el desarrollo del consumo verde. No se trata sólo de una tarea de un ministerio o sector, sino de una estrategia integral que requiere la participación de todas las partes para avanzar hacia una sociedad sostenible y la protección del medio ambiente.
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Fuente: https://congthuong.vn/vuot-qua-rao-can-de-thuc-day-phat-trien-kinh-te-ben-vung-tai-viet-nam-361223.html
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