Tu valor no reside en tu estatus social ni en los resultados que logras, sino en el proceso de alcanzar tu meta. Cada persona tiene una perspectiva diferente de su propio valor. Cuando comprendas tu propio valor, sabrás cómo aprovechar tus fortalezas y superar tus debilidades. Solo entonces tendrás confianza en tus pensamientos y acciones para alcanzar tu destino elegido. Creer en tus capacidades te hará decisivo en tus decisiones, te dará más motivación para trabajar y concentrarte en tus objetivos. La confianza mejora tu autoestima, amplía tus relaciones y abre muchas oportunidades de éxito en la vida. Tu confianza no solo reside en tus pensamientos; también reside en cómo te expresas y te comunicas con los demás. Ser alegre durante las conversaciones aumentará la buena voluntad con quienes interactúas. No rechazar ayuda cuando otros la necesitan generará confianza y te hará ganar respeto.
Si no crees en tus propias habilidades para demostrar tu valía, es difícil convencer a los demás de tu trabajo. Sin embargo, no deberías tener demasiada confianza ni sobreestimarte constantemente. Debes comprender tu propio valor, tener una perspectiva adecuada de tu posición y evitar ser demasiado cohibido o inseguro. El exceso de confianza puede llevar a la arrogancia, distorsionando el valor de los demás. Siempre creyendo que tienes la razón, ignoras las opiniones de los demás y los obligas a seguir tu ejemplo. La arrogancia te impide escuchar la retroalimentación y dificulta la colaboración. Por el contrario, la inseguridad te hace sentir inadecuado, lo que te hace volverte tímido y vacilante para afirmar tus habilidades. Debido a esta inseguridad, no puedes perseguir tus sueños con valentía y pierdes gradualmente tu verdadero valor, viviendo retraído en tu propio mundo .
La vida es un largo viaje en el que cada persona necesita buscar y afirmar su propio valor. Aprender y mejorar continuamente en el presente es la manera de afirmar su valor en el futuro.
Minh Uyen
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