La medida demuestra la determinación del gobierno de centrarse en el objetivo de lograr una recuperación económica impulsada por el consumo.
El primer ministro Kishida dijo que el gobierno intentará aumentar el salario mínimo promedio de 1.004 yenes por hora de este año a 1.500 yenes (alrededor de 10,29 dólares) por hora entre mediados de la década de 2030 y la de 2040.
Mientras el aumento del costo de vida presiona los presupuestos familiares y el apoyo al gabinete de Kishida se desploma, el gobierno ha intensificado sus esfuerzos para presionar a las empresas para que aumenten los salarios.
Las perspectivas salariales también son clave para determinar cuándo el Banco de Japón (BOJ) considerará abandonar gradualmente su política monetaria ultra laxa.
El gobernador del BOJ, Kazuo Ueda, destacó la determinación del banco de mantener tasas de interés ultra bajas hasta que la inflación repunte acompañada de un crecimiento salarial fuerte y sostenible.
En Japón, el salario mínimo lo fija el gobierno, mientras que en las negociaciones salariales anuales de primavera, la dirección corporativa y los sindicatos negocian los salarios directamente.
Minh Hoa (según Vietnam+, Nhan Dan)
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